Cuando disertamos sobre la educación religiosa en general y sobre el aprendizaje del SALAT en particular, hablamos de temas aparentemente separados pero realmente afines. La definición que se acepta como la mejor del concepto de educación es: El desarrollo de los talentos, capacidades y habilidades del hombre.

Aceptando la definición, el conocimiento de las habilidades naturales de los niños es vital. La religión de Dios es natural, y el principal propósito de los profetas de Dios, todos ellos portadores de buenas noticias y temidos por los tiranos, fue el restituir el orden natural y desarrollar la moralidad en el hombre.

Por naturaleza el niño se inclina a aceptar y a cumplir sus deberes religiosos, pero lo más importante es la manera cómo se le presenten estos deberes. En otras palabras, si somos capaces de exponerles a los niños los deberes y prácticas religiosas de una forma apropiada y deseable, de la misma forma ellos aprenderán estas prácticas de un modo natural y por su propia voluntad, porque las costumbres religiosas no son algo que se impone al hombre de forma convencional y condicional, sino que, bien mirado, la religión satisface algunas de las necesidades naturales de los seres humanos.

La Familia y la Educación Religiosa de los Niños

El primero y más importante centro de aprendizaje es la familia. Las bases de la personalidad se constituyen en la familia, y las opiniones, inclinaciones y comportamientos correctos e incorrectos se originan en el hogar. Imam Ali (a.s.) dijo:

“El corazón del joven es como una tierra fértil donde no ha crecido ninguna planta. Está listo para cualquier siembra” (Najul-Balagha)

Cualquiera cosa deseable está presente en la naturaleza del niño y es deber de los guardianes de la profecía hacer que esta semilla crezca y se perfeccione con un esmerado cuidado.

El famoso psicólogo americano Arnol Gesell dijo:

“El niño a los cinco o seis años es una pequeña copia del hombre que llegará a ser”

En su opinión, muchos comportamientos, como la timidez, el aislamiento, las peleas y la requerencia con respecto a la oración y el ayuno, o, por el contrario, la alegría, la hiperactividad, el espíritu constructivo y la atención hacia los asuntos religiosos que pueden encontrarse en los niños y en los jóvenes están principalmente influenciados por experiencias anteriores al acceso a la escuela.

Los niños tienen edad para aprender, conocer y comprender el secreto de la vida y de la existencia; aprenden directa o indirectamente, intencionada o no intencionadamente. Para los niños, cualquier cosa, la clase, la escuela y la vida en general es su maestro.

El hecho de que los niños sean investigadores y curiosos por naturaleza es un signo de necesidad de descubrir y comprender causas y efectos. Existen un montón de preguntas acerca del por qué y el cómo, pero no todos los niños articulan siempre estas preguntas. Muchas de las preguntas de los niños pueden encontrarse en sus ojos y su expresión. Nosotros debemos intentar asociarlos descubrimientos de los niños con experiencias placenteras e interesantes.

Conocimiento Perceptivo

La más agradable y duradera manera de aprender es la indirecta o perspectiva. En este tipo de aprendizaje, el aprendiz, de acuerdo a sus gustos y motivos, dirige toda su atención hacia el comportamiento en cuestión, sin ningún constreñimiento o presión mental, y aumenta su conocimiento.

Si los padres y tutores logran crear oportunidades de conocimiento perspectivo, éstas serán unas experiencias muy efectivas y válidas. Se sobrentiende que, en el aprendizaje basado en la observación, ya que el aprendiz presta atención a un sujeto o comportamiento en particular, y tiene un incentivo rico y poderoso y un punto de vista positivo, tiene una actitud buena y se beneficia de su amplio campo de atención, mientras que en el aprendizaje indirecto no ocurre siempre esto, y es bastante posible y el estudiante no muestre interés o deseo por aprender, y se sienta en seguida aburrido o cansado.

En el aprendizaje preceptivo un ejemplo o modelo puede adquirir una importancia extraordinaria. Como hemos dicho, muchas de nuestras acciones aprendidas, habilidades y comportamientos se han ido formando en base a lo que hemos visto en padres y tutores.

Los niños pequeños aprenden a rezar a través de la observación y desarrollan un sentimiento particular respecto a ello. En una familia, los hábitos de los padres respecto a la oración, su actitud respecto a ella, su interpretación de la grandeza y la importancia de la oración, y su comportamiento antes, durante y después de rezar, condicionan el desarrollo y la formación de los sentimientos religiosos y particularmente una inclinación hacia la oración en los niños.

Mucho se ha dicho acerca del impacto y el papel que juegan los modelos en la formación de la personalidad de los seres humanos. Un fragmento de las memorias de un gran místico que recogemos aquí puede ser un buen ejemplo de ello:

Una vez le preguntaron a Sahl Shostari, que fue uno de los grandes místicos:

“¿Cómo ha alcanzado este estatus?”

El repitió:

“Durante mi infancia, vivía con mi tío materno. Cuando tenía 7 años, una noche me levanté de la cama para ir al lavabo. Cuando volvía a la cama vi a mi tío sentado en dirección a la Qibla (dirección hacia la que se orientan los musulmanes para hacer la oración) vestido con una Aba (manto abierto por la parte delantera) y con un turbante, ocupado en rezar. Me gustó su manera de estar y me senté detrás de él hasta que acabó su oración. Entonces me preguntó:

“¡Hijo! ¿Por qué estas sentado aquí?”

Respondí: “Me gustó lo que estabas haciendo y quise sentarme detrás de ti”

El replicó: “No, ve a dormir” Me fui y me dormí”

También la siguiente noche me levanté y encontré a mi tío rezando. De nuevo me senté detrás de él.

El me dijo:”Ve y duerme”

Entonces yo dije:“Quiero repetir lo que digas”

Mi tío me dijo que me sentara en dirección a la Qibla y dijo:”Di una vez…”

Lo repetí, entonces mi tío dijo: es suficiente por esta noche, ahora ve a dormir.

Cada noche yo repetía las palabras cinco veces. Gradualmente también aprendí como hacer la ablución antes de la oración, y después de la ablución repetía las sagradas palabras siete veces.

Aquel que ignora a Dios por un tiempo, en ese momento es un infiel, aunque no lo parezca.

Finalmente, yo mismo, sin necesidad de ir con mi tío, intenté levantarme antes del Adhan (llamada a la oración) de la oración de la mañana y, después de la oración cogía mi tashbih en mis manos y repetía continuamente… este acto me suponía placer espiritual.

Las cualidades morales importantes, los valores y los buenos comportamientos, son cosas que deben ser enseñadas por la familia o los responsables del niño. La creencia firme y constante y la moral elevada son algo muy importante.

Hay estudios que demuestran que el embrión humano reacciona ante determinados sonidos en los últimos meses de la gestación y que el desarrollo del embrión se ve influenciado por el habla de la madre y otros sonidos que ella escucha. En vista de este hecho, y de lo fácilmente influenciable que es el niño por sus parientes, la madre y el padre deben realizar sus oraciones con regularidad. Esto crea entusiasmo por la oración en los niños y niñas.

Cuando los niños, sin que los padres y tutores se lo hayan pedido o sin que se lo hayan enseñado directamente, alguna vez se colocan al lado de su padre o su madre para rezar o copiar sus movimientos, si se les anima en este comportamiento, este hábito puede fortalecerse y la inclinación del niño a aumentar y repetir este comportamiento, crecerá. En muchos casos, el niño, por el hecho de pensar o repetir determinado comportamiento en su memoria. Por ejemplo, si su padre o su madre fuman en casa, aunque el niño no sea testigo de ello, los padres no deben creer que el niño no va a aprender ese comportamiento. Si los niños han observado a sus padres con atención y curiosidad, naturalmente lo han aprendido aunque puede ser que no lo manifiesten de momento puede ser que decidan no realizar semejante actividad, pero es bastante probable que más adelante fumen. Por lo tanto, que las acciones de los padres son aprendidas por sus descendientes, éstos deben intentar muy seriamente no enseñar a sus hijos malos hábitos.

El Profeta del Islam (P.B.) dijo:

“El hombre sigue siempre las opiniones y comportamientos de sus amigos y compañeros”(Nahjul-Balagha)

Dar importancia a la oración con el ejemplo

Si con su comportamiento, el adulto da una extraordinaria importancia al Salat, los niños desarrollarán un particular sentimiento y una particular perspectiva de la oración y de su importancia. Cuando los niños, desde el principio de su vida observan repetidamente que sus amables, simpáticos y queridos padres prestan más atención a la oración que a otras cosas, ya estén en la casa, de viaje, de visita o en el trabajo, no hay duda de que sus puntos de vista respecto a la oración serán semejantes a la de sus padres. Durante la batalla de Siffin, una de las batallas más importantes de los primeros tiempos de l Islam, en plena lucha, algunos de los soldados de Ali (a.s.) vieron cómo el jefe de los Creyentes volvía su rostro hacia el cielo observando el sol. Ibnu Abbas, que estaba presente, se adelantó y le preguntó la razón. Hazrat Ali (a.s.) dijo:

“Quiero saber el momento de la oración de Zohr”

Ibnu Abbas dijo:

“¿Es momento de rezar en medio de una batalla?

Hazrat Ali (a.s.) replicó:

“¿Por qué razón combatimos contra esta gente? ¿No es por establecer el SALAT?”

Vinculación de la oración con experiencias agradables

Tomando en consideración los principios mencionados brevemente más arriba, debemos intentar atraer la atención del niño hacia la oración como una experiencia agradable.

Por ejemplo, rezar con los miembros de la familia, los invitados y los parientes, en la mezquita local, en la oración de los viernes, en las escuelas con sus profesores y tutores, patios aeropuertos… puede ser muy agradable e interesante para los niños.

En la familia y la escuela, sus modelos han de ser diligentes en rezar a su hora. Una mirada al comportamiento del Santo Profeta (P.B.), que es ejemplo perfecto para el hombre, es muy instructiva en este sentido.

Un día, el Santo Profeta (P.B.) estaba rezando con otros musulmanes. Cuando realizó la prosternación, Husein (a.s.), que entonces era un niño pequeño, se encaramó a su espalda y comenzó a jugar. Cuando el Profeta quiso levantarse de la prosternación, cogió sosteniendo a su nieto y con mucho cuidado lo colocó en el suelo detrás de él. De nuevo, en otra prosternación, antes de acabar la oración, el niño volvió a subirse a la espalda del Profeta (P.B.). Un judío, que observaba esta conducta, dijo al Profeta (P.B.) después de la oración:

“Te has comportado con el niño de una forma que nosotros no acostumbramos”

El Profeta (P.B.) replicó:

“Si tú tienes fe en Dios y en el Mensajero de Dios debes ser amable con los niños”

El amor y el afecto del gran Profeta por los niños conmovieron tanto al judío que aceptó sinceramente la santa religión del Islam.

Fuente: http://islamoriente.com/content/article/el-desarrollo-del-sentido-religioso-en-los-ni%C3%B1os