El mito de la distorsión del Sagrado Corán

Existe un solo Corán, el cual fue revelado por Dios el altísimo al Profeta Muhammad. No se le ha añadido nada ni se le ha suprimido nada, y nada en él ha sido transformado o manipulado. Al.lah dice:

إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ

“En verdad, nosotros hacemos descender el recuerdo y en verdad, Nosotros somos sus protectores.”[1]

Desafortunadamente, algunos musulmanes tienen el concepto erróneo de que los seguidores de Ahlul Bayt tienen un Corán diferente, sin embargo si visitaran las mezquitas Shi’as, hogares o centros Islámicos e interactuaran con ellos y sus eruditos, entonces descubrirían que esta acusación no tiene fundamentos.

Uno de los destacados narradores de Hadithes, Ali Muhammad ibn ‘Abd al-Qummi as-Saduq afirma: “Nuestra creencia es que el Corán, que descendió de parte de Dios sobre Su Profeta es el que encontramos hoy en día en forma de libro, y es lo que la gente tiene en sus manos, nada más y nada menos y aquel que diga de nosotros algo diferente es una mentira.”[2] Los Shiítas se han preocupado siempre por la correcta transmisión del Sagrado Corán, y cuando el Profeta murió, el Imam Ali juró que no usaría su túnica excepto para las oraciones hasta que se recopilara todo el Corán en un solo tomo. (mus-haf).[3]

Sin embargo, en algunos de los libros Ṣaḥīḥ, algunas narraciones afirman que faltan suras enteras, incluso que algunas aleyas del Sagrado Corán se perdieron. Por ejemplo, el Imam al-Bukhari narra:

“En verdad, Al.lah envió a Muhammad con la verdad, descendió el Libro sobre él, y la aleya de la lapidación estaba incluida en lo que le fue enviado. Lo recitamos, lo memorizamos, y lo entendimos. El Mensajero de Al.lah adjudicó la pena de muerte por lapidación (a la adúltera casada y adúltero) y después de él, también adjudicamos la pena de lapidación. Me temo que, con el paso del tiempo, la gente tal vez olviden y digan: “No hemos encontrado la pena de la lapidación en el libro de Al.lah” y por lo tanto se pierdan al abandonar este deber prescrito por Dios. La lapidación es un derecho establecido en el libro de Dios para los hombres y las mujeres casados que cometen adulterio cuando se demuestra, o si hay una confesión.”[4] Otros relatos también erróneamente indican que hubo una aleya en el Noble Corán que ordena apedrear a los adulterios.[5]

El Imam al-Bukhari también narra de uno de los compañeros que había una aleya en el Sagrado Corán que indica que el abandono de los antepasados es kufr (incredulidad); [6] pero todos los musulmanes saben que tal aleya no existe en el Sagrado Corán. Algunas otras narraciones, de otras fuentes sugieren que faltan muchas aleyas del Sagrado Corán. A’isha, por ejemplo, narra que la Sura Ahzab (33) solía tener 200 aleyas en la época del Profeta, pero cuando el tercer califa, Uzman ibn Affan compiló el Sagrado Corán, sólo pudo encontrar 73.[7] ‘Abdul-lah ibn Umar también narra: “Nadie debe decir, he tomado (el juicio) del Corán en su totalidad. “¿Cómo sabe que éste es el Corán en su totalidad? En verdad, una gran cantidad no se encuentra en el Corán”.[8] Hay otros conceptos parecidos que no hace falta mencionar.

La intención aquí no es ir detrás del tema de las falsas acusaciones de la distorsión del Sagrado Corán entre las diversas escuelas de pensamiento, ya que todas las escuelas de pensamiento deben ser respetadas. Sin embargo, el punto previsto es que el Corán que los Shi’as utilizan es el mismo Corán que existe en todo el mundo y no hay otro Corán oculto, como algunos afirman.

“Sadaqa Al.lahu l-’Adheem” o “Sadaqa Al.lahu l-Ali al-’Adheem”

Prácticamente no hay diferencia entre decir “ Sadaqa Al.lahu Al-Adheem” (Alá, el Más Grande ha dicho la verdad) o “ Sadaqa Al.lahu Al-Ali Al-Adheem” (Alá, el Más Grande y Más Elevado ha dicho la verdad). Este problema es quizás el menos importante entre las escuelas de pensamiento, sobre todo porque ambas frases se han utilizado ocasionalmente, tanto en la escuela Shi’a como en la Sunnita.

Sin embargo, la fuente de estas dos frases está en el Sagrado Corán, debemos decirlo para disipar cualquier malentendido que pueda surgir en la mente de algunos musulmanes que piensan que la palabra “Al-’Ali” se refiere a Imam Ali ibn Abi Talib.

La frase inicial “sadaqa Al.lah” aparece en el Corán en muchos lugares, tales como:

قُلْ صَدَقَ اللَّهُ

“Di: Alá ha dicho la verdad (sadaqa Al.lah)”[9] “Al-’Ali” y “Al-Azim” se encuentran entre los 99 atributos de Al.lah. En el Sagrado Corán, Dios menciona su nombre, junto con “al-Azim” por sí solo una vez,[10] y menciona los atributos juntos en dos ocasiones (2:255 y 42:4), mientras que “Al-’Ali” que se menciona en numerosos aleyas, como por ejemplo 22:62, 31:30, 34:23, 40:12, 04:34, 42:51, por no hablar de los demás. Por lo tanto, mencionando tanto los atributos juntos (“Al-Ali” y “Al-Azim”) no es en absoluto una referencia al nombre del Imam Ali, sino más bien imitar lo que el Sagrado Corán dice en glorificar y exaltar a Dios Todopoderoso.

Lamentación y duelo por las tragedias del Profeta y su familia

En general, el Sagrado Corán alaba el acto de llorar y los que lloran por una causa justa. El Sagrado Corán describe muchos de los Profetas y sus seguidores cuando dice:

إِذَا تُتْلَى عَلَيْهِمْ ءَايَاتُ الرَّحْمَنِ خَرُّوا سُجَّداً وَبُكِيّاً

“Cuando les eran recitadas las aleyas del Misericordioso, caían prosternados y llorando.”[11]

Del mismo modo, también se describen algunos creyentes de la siguiente manera:

“Y ellos dicen:” Gloria a nuestro Señor. En verdad, la promesa de nuestro Señor debe cumplirse, Ponen la frente en el suelo llorando, y su humildad aumenta.”[12]

Se narra que el Profeta lloró por la muerte de varios miembros de su familia, como su hijo Ibrahim, el Imam al-Bukhari narró lo siguiente:

“El Mensajero de Al.lah dijo: “Me nació un hijo esta noche y yo lo llamé como mi padre, Abraham.” Luego lo envió a Umm Sayf, la esposa del herrero, Abu Sayf. Él (el Profeta) se acercó a él y le seguí hasta que llegamos a Abu Sayf quien soplaba el fuego con la ayuda de un fuelle, y la casa se llenó de humo. Apresuré mi paso y me adelanté al Mensajero de Al.lah y dijo: “Abu Sayf, detente puesto que viene el Mensajero de Al.lah”. Se detuvo, y el apóstol de Alá llamó al niño. Lo abrazó y le dijo lo que Dios había deseado. Vi que el muchacho exhaló su último suspiro en presencia del Mensajero de Al.lah. Los ojos del Mensajero de Dios derramaban lágrimas, y dijo: “Ibrahim, nuestros ojos derraman lágrimas, y nuestros corazones están llenos de dolor, pero no decimos nada, excepto por lo cual Dios se complace. Oh Ibrahim, lloramos por ti.”[13]

También se recuerda al Profeta por haber llorado por su tío Hamzah:

Cuando el Profeta regresó de la batalla de Uhud y vio a las mujeres de Ansar llorando por sus esposos mártires, se levantó y dijo: “Pero nadie está llorando por mi tío Hamzah,” por lo que las mujeres entendieron que el Profeta deseaba que la gente llorara por su tío, y eso es lo que hicieron. Cesó el llanto por los demás, salvo el llanto por Hamzah.[14]

Por su primo Ya’far ibn Abi Talib[15] y su nieto Imam Husain:

A’isha narra que cuando Hussein era un niño, vino a ver al Profeta y se sentó en su regazo y Gabriel descendió y le dijo al Profeta que algunos de su nación lo asesinarían (Hussein), le trajo una muestra de la tierra de Karbalá y dijo que la tierra se llamaba al-Taff. Cuando Gabriel se fue, el Profeta fue hacia sus compañeros con la tierra en su mano, y estaban Abu Bakr, Omar, Ali, y Huzayfah mientras él lloraba. Le preguntaron por qué estaba llorando. Dijo, “Gabriel me ha informado que mi hijo Husain será asesinado en la tierra de al-Taff”, y me trajo esta tierra, luego me informó que en ese lugar estará su última morada.[16]

Llorar por el Imam Husain equivale a buscar la cercanía de Dios, porque la tragedia del Imam Husain está estrechamente ligada al gran sacrificio que tuvo que soportar por el bien de la causa de Al.lah. El Profeta, que conocía el destino de su nieto, lloró en su nacimiento, gritó cuando era un niño y jugaba y lloró en el último momento antes de morir.

Es un acto natural de la gente mostrar simpatía y afecto hacia todos aquellos que aman cuando son afligidos por el dolor y la calamidad. El Sagrado Corán dice:

قُل لآ أَسْاَلُكُمْ عَلَيْهِ أَجْراً إِلاَّ الْمَوَدَّةَ فِي الْقُرْبَى

“Di (Oh Muhammad): “No pido ninguna recompensa por ello (la predicación del mensaje), excepto el amor por mi familia.”[17]

El Mensajero de Al.lah le dijo explícitamente a los musulmanes que esta aleya se refiere a su Ahlul Bayt-Ali, Fátima, Hasan, y Husain (para más información, consulte la sección “Ahlul Bayt”). Por lo tanto, les corresponde a los musulmanes demostrar amor y compasión por estas personas y por las pruebas que soportaron por la causa de Alá para salvaguardar la religión del Islam.

Ninguno de los miembros de Ahlul Bayt murió de muerte natural, todos fueron envenenados o asesinados por la espada en su lucha por defender el Islam. Nadie puede dejar de sentir tristeza y dolor por sus tragedias. ¿Cómo puede alguien escuchar acerca de la tragedia de ‘Ashura y no llorar al saber que el Imam Husain sacrificó a 72 miembros de su familia y compañeros en la causa de Al.lah?. La tragedia continuó cuando las mujeres de su familia-la familia del Mensajero de Al.lah-fueron capturadas y llevadas de una ciudad a otra, acompañando a la cabeza del Imam Husain, sus familiares y compañeros. ¿Cómo puede una persona no llorar? Incluso aquellos que no son musulmanes derraman lágrimas al escuchar esta historia. Si los musulmanes lloran por sus propios familiares, entonces ¿cómo no llorar por la familia del Profeta de Al.lah? El Imam Husain no fue asesinado para que lo lloren, dio su vida para salvar el mensaje del Islam y fue martirizado por luchar contra la tiranía y la corrupción. Pero las lágrimas y la tristeza por el Imam Husain nos hacen comprometernos para seguir los pasos del Profeta y su familia.

Sentirse afectado por la tragedia del Imam Husain y el resto de Ahlul Bayt no es una innovación (bid’ah). Cabe señalar que para la escuela de Ahlul Bayt es más importante seguir el ejemplo del Imam Husain que simplemente llorar por él.

Mushaf Fatima

Según la narración de la Ahlul Bayt, cuando el Mensajero de Al.lah falleció, su hija, Fátima az-Zahra se sumergió en un dolor tan profundo que Dios le envió un ángel para consolarla, y el ángel le dijo lo que le pasaría en un futuro próximo. Encontró consuelo en esta noticia y su esposo, el Imam Ali escribió lo que dijo el ángel. Estos escritos fueron reunidos en un libro llamado Mus.haf Fátima. El Imam as-Sādiq, dice, “No hay nada de mandatos legales o prohibiciones en ese libro, sólo dice lo que sucederá en el futuro.”[18] Otras narraciones dicen que cuando el Mensajero de Al.lah recibía una revelación, entonces él se la explicaba a su hija, y ella lo escribía en un libro que fue nombrado Mus.haf Fátima. Los seguidores de Ahlul Bayt creen que este libro está ahora en manos del Imam al-Mahdi.

El Mus.haf Fátima no es un Corán o una parte del Corán, el Corán que los seguidores de Ahlul Bayt tienen y en el cual creen totalmente es el que le fue revelado al Profeta Muhammad durante su vida, y que está disponible en todo el mundo.

Llamar a los hijos con los nombres de los Profetas e Imames

Algunas familias musulmanas que siguen la escuela de Ahlul Bayt llaman a sus hijos en honor a algunos de los Profetas e imames con nombres como; Abd al-Nabi (esclavo del Profeta) Abd al-Rasul (esclavo del Mensajero), Abd al-Husain (esclavo de Husain), Abd al-Rida (esclavo de Rida), y otros por el estilo. Algunas personas se preguntan si esta práctica es permisible o no. A pesar que el Profeta dijo que el mejor de los nombres es aquel que empieza con “Abd” y “Muhammad”, por lo tanto no hay daño al usar el nombre anterior porque el nombre no está destinado a ser literal, y no implica que el niño es un esclavo del Profeta, el Imam Husain, o Imam Rida, o que el Profeta o los imames lo crearon y lo sustentan. Por el contrario, este tipo de nombres expresa la gratitud, la admiración y el amor a las personas como el Profeta o los imames quienes dedicaron toda su vida a luchar por el bienestar de la humanidad.

El Noble Corán mismo utiliza la palabra “abd” con otro sentido que el “siervo de Alá”, por ejemplo, la frase “min ibadikum” (de sus esclavos) no significa que los esclavos están adorando a su dueño. La verdadera esclavitud y la propiedad es de Dios, pero alegóricamente, el nombre de Abd ar-Rasul implica que su portador es un siervo de Dios por medio del Profeta, ya que el sagrado Corán dice:

“Quien obedece a Dios y a Su Mensajero y teman a Dios y sean buenos serán los triunfadores.”[19]

Una vez más, el sentido de la esclavitud debe ser tomado alegóricamente y no literalmente. Expresiones como éstas se usan en un discurso normal en el que a veces las personas dicen la frase: “mi maestro (sayyidi),” como una forma de cortesía. Algunos pueden incluso usar la expresión, “¿puedo ser tu rescate (Yu’iltu fidak)?” sin un sentido literal. En el idioma árabe, estas frases expresan gratitud y agradecimiento. Por lo tanto, al nombrar a ‘Abd al-Husain o “una persona Abd ar-Rida es de ninguna manera shirk (politeísmo) a Dios Todopoderoso, ya que todos los musulmanes coinciden en que Él es el único que merece la sumisión y la obediencia.