El padre de Abraham y el padre del Imam Ali

Según la doctrina Shi’a, todos los mensajeros, Profetas e imames divinamente designados, descendieron de padres, abuelos y ancestros monoteístas. Al.lah menciona esto cuando se refiere al Profeta Muhammad:

“Quién te ve a ti, ¡Oh, Profeta Muhammad!, cuando te levantas por la noche para la oración, y tus movimientos entre los que caen postrados (entre sus antepasados).”[1]

“Y no os caséis con las idolatras hasta que crean. Una esclava creyente es mejor que una mujer libre idolatra, aunque ésta os guste más”. (2: 221)

De esta aleya entendemos que el padre, abuelo, y bisabuelo del Profeta – hasta Adán – fueron creyentes en Al.lah; ellos no asociaron nada ni nadie con Al.lah.

Similarmente, el Profeta Abraham también descendía de monoteístas. Según a la historia su padre murió como monoteísta, a partir de ahí, quedó bajo la custodia de su tío, quien metafóricamente es llamado “padre” en el Sagrado Corán.

De igual manera, el padre del Imam Ali, Abu Talib, también fue descendiente de monoteístas. La lógica determina que un hombre que defendió fuertemente al Profeta durante muchos años y nunca cedió a la demanda de los Quraish para entregar al Profeta, y cuya muerte, junto con la de Jadiya, provocó que el Profeta nombrara ese año “El año de la tristeza” fue un creyente en Al.lah y murió como musulmán.

Narraciones que se encuentran en algunos de los Sihāh indicando que es castigado permanentemente por Dios no deberían ser tomadas como auténticas, ni sus cadenas de narradores porque la política desempeñó un gran papel en la distorsión de las tradiciones del Profeta y también en el asesinato de grandes personalidades del Islam, como el imán Ali ibn Abi Talib.

El verdadero nombre de Abu Talib fue Abd al-Manaf o Imran. Protegió al Profeta durante 42 años – antes del Profeta comenzar su misión y después de ésta. Se ha dicho acerca de él:

“Cualquiera que lea la historia del Profeta sabrá que si no fuera por Abi Talib, el Islam no hubiese avanzado”[2]. No hay duda de la total sumisión y fe de Abu Talib en la unicidad de Al.lah y la religión del Islam.

‘Abasa wa tawal-la (Él frunció el ceño y se alejó)

De acuerdo a los sabios sunnitas el hombre ciego era Abdul-lah ibn Umm Maktum. Se dice que se acercó al Profeta mientras éste se encontraba conversando con un grupo de incrédulos (Utbah ibn Rabi´ah Abu Yahl ibn Hisham, al-Abbas ibn Abd al-Muttalib, Ubayy y Umayyah ibn Khalaf) y estaba intentando persuadirlos para que aceptaran el Islam, ya que ellos eran los líderes de la sociedad de Meca y si abrazaban el Islam entonces muchos otros podrían seguirlos. El hombre ciego llegó e interrumpió al Profeta y le pidió que le enseñara lo que Al.lah le había revelado sin saber que el Profeta estaba ocupado con este grupo de personas. Debido a esto, de acuerdo a los sabios sunnitas el Profeta frunció el ceño.

La interpretación de esta aleya, como es narrado por parte del sexto Imam de Ahlul Bayt, el Imam Ya’far as-Sādiq, es que esta aleya descendió porque uno de los compañeros del Profeta, que por cierto pertenecía a Bani Omeya estaba sentado cerca del Profeta y cuando el ciego llegó, el hombre expresó un disgusto y desagrado hacia él, entonces le dio la espalda.[3] Esta interpretación es más propia del carácter del Profeta, ya que fruncir el ceño no era una de sus actitudes, incluso con sus enemigos.

Tampoco era propio del Profeta inclinarse más hacia los ricos y abandonar a los pobres. Al.lah le atribuye el carácter moral más elevado al Profeta:

وَإِنَّكَ لَعَلَى خُلُقٍ عَظِيمٍ

“y, en verdad, posees un nobilísimo carácter.”[4]

فَبِمَـا رَحْمَةٍ مِنَ اللَّهِ لِنتَ لَهُمْ وَلَوْ كُنتَ فَظّاً غَلِيظَ الْقَلْبِ لاَنفَضُّوا مِنْ حَوْلِكَ

“En verdad, por una misericordia de Dios fuiste blando con ellos, pues, si fueras sido seco y duro de corazón, rápidamente se hubieran apartado de ti”[5]

لَقَدْ جَآءَكُمْ رَسُولٌ مِنْ أَنْفُسِكُمْ عَزِيزٌ عَلَيْهِ مَاعَنِتُّمْ حَرِيصٌ عَلَيْكُم بِالْمُؤْمِنِينَ رَؤُوفٌ رَحِيمٌ

“Ciertamente, ha venido a vosotros un mensajero de entre vosotros mismos al que le abruma vuestro sufrimiento, se preocupa por vosotros y con los creyentes es compasivo, misericordioso.”[6]

Después de todos estos testimonios por parte de Al.lah el todo Poderoso, es difícil creer que el Profeta frunciera el ceño y se alejara de uno de sus compañeros ciegos, ya que él comenzó y terminó su misión expresando su gran afecto hacia los necesitados, los ciegos y los incapacitados dentro de la sociedad y pasó noches sin comida por compasión a los pobres.

Es extraño que algunos exégetas consideraran que atribuir esta aleya a uno de los compañeros del Profeta sería un insulto a los Sahāba, sin embargo no lo sería para el mismo Profeta a pesar de ser el ejemplo de comportamiento más elevado en moral y ética, líder y maestro de todos los creyentes.