¿El Viejo y el Nuevo Testamento contienen alguna profecía que nos advierta del advenimiento del profeta Muhammad?

Pregunta:
¿El Viejo y el Nuevo Testamento contienen alguna profecía que nos advierta del advenimiento del profeta Muhammad?

Respuesta:
En la Biblia, hay más de una declaración la cual indica la esperanza del profeta Muhammad. Él no es llamado por su nombre, pero las descripciones parecen encajar solamente en él.
Encontramos en el libro Deuteronomio lo siguiente:

“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandaré. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras, las cuales él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta”. Deuteronomio 18: 18-19
En esta declaración Dios promete que levantará al profeta entre los hermanos de Israel; que ese profeta será como Moisés; que Dios pondrá sus propias palabras en la boca de este profeta; y que dicho profeta hablará aquellas palabras en el nombre de Dios.
Así, el profeta esperado tiene tres descripciones, las cuales son aplicables sino al profeta Muhammad.
1. El profeta prometido será hermano de los israelitas. Los israelíes solo son familia de los árabes. No hay otras personas en el mundo que puedan ser llamado hermanos de los israelíes, si no son descendientes de Isaac, y los árabes son los descendientes de Israel el hermano mayor de Isaac.
2. Este profeta será como Moisés. Moisés fue un profeta de una nueva dispensación, y él fue un líder tanto secular, como espiritual para ser gente. En esta descripción, entre todos los profetas que vinieron después de Moisés, solo encaja Muhammad. Ninguno de estos profetas, incluido Jesús, fue enviado con nuevas reglas. Jesús siguió las enseñanzas de Moisés y no introdujo nuevas leyes religiosas. Tampoco fue un líder secular para los israelíes, todos los profetas a excepción de Muhammad, vinieron de los mismos israelíes y no de sus hermanos.
3. La declaración describe al profeta prometido como alguien que no habla por sí mismo, sino que las palabras de Dios serán puestas en su boca.
Ningún profeta a excepción de Muhammad ha proclamado que su libro contiene las palabras propias de Dios. Del mismo Moisés recibió la revelación, pero él invitó al mensaje celestial con sus palabras. Lo que leemos en los cinco libros de Moisés son considerados la palabra a Moisés, no las propias palabras de Dios.
Todos los libros de los cuales el Antiguo Testamento está compuesto, fueron escritos y redactados por humanos, y así también los cuatro evangelios donde Jesús habló la verdad revelada, pero con sus propias palabras. La Biblia es considerada así, como el mejor el dialogo entre Dios y el hombre.
Solo el Corán contiene las palabras las cuales Muhammad recitó, como las palabras directas de Dios. Muhammad nunca añadió alguna palabra propia al Corán. El recitó las palabras coránicas, tal como Dios las puso en su boca. Así es como, la descripción parece encajar solo en Muhammad y en nadie más.
Otra declaración, que indica la anticipación de Muhammad, es encontrada en el mismo libro del Deuteronomio:
“Estas son las bendiciones con las cuales Moisés el hijo de Dios bendijo a los hijos de Israel y dijo: ¡Oh el Señor que vino desde Sinaí y alumbró desde Seir para nosotros, Él brilló desde el monte de Paran, y vino con diez mil santos con el fuego ardiente en su mano derecha!”. Deuteronomio 33

El advenimiento del señor significa la venida de su relevación. Moisés habló sobre la manifestación de Dios a tres profetas en tres lugares: la manifestación del Sinaí la cual representa al mismo Moisés. La otra manifestación es la revelación la cual fue recibida por Seir, la cual representa la revelación que fue recibida por Jesús en la tierra de Seir, que está ubicada en la tierra del Jordán. La tercera manifestación es la luz de Dios que brilló desde el monte de Paran, representando la profecía de Muhammad. El monte de Paran está ubicado en el país del Hijaz, donde nació y murió Muhammad, las siguientes palabras nos dan más indicaciones al respecto:
“El proviene de los diez mil santos, con la llama de fuego en su mano derecha”.
El profeta Muhammad (la Paz y la Bendición sea con él y su descendencia), fue quien entró a la Meca, la capital del Hijaz, liderando a diez mil musulmanes mediante los cuales sometió, a los adoradores de ídolos de la Meca.

El nuevo testamento, también, contiene algunas claras anticipaciones del advenimiento de Muhammad.
“Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.
Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará”. Mateo 21: 42:44
La declaración en esta profecía nos informa que el reino de Dios les será quitado y, será dado a otra nación. Ninguna otra nación después de Jesús ha proclamado un mensaje divino excepto la nación de los árabes, la cual convoca al mundo entorno al mensaje del Islam, el cual fue revelado a Muhammad. Jesús la llamó la nación la cual sustituirá a los israelitas “la piedra la cual fue retirada por los constructores”; haciendo referencia al convenio hecho entre Dios e Isaac, en la época de Abraham, del cual Ismael fue excluido.
“Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrarán, y haré de él una gran nación. Más yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo, el año que viene”. Génesis 17:20-21.

Ismael y sus hijos, de acuerdo a esta declaración habían sido excluidos, en la época de Abraham, del convenio, y por esto, Jesús los llamó la piedra la cual había sido retirada por los constructores. Ahora bien, Jesús informa a los israelitas que la misma piedra la cual fue retirada, se convertirá en la piedra angular.
Muhammad y los árabes son los descendientes de Ismael, y ellos son la nación la cual Jesús esperaba que sustituyera a la nación israelí.

Jesús describe la sustitución de una nación, como una trituración de piedras; quien caiga en ella será roto, y a quien ella le caiga será convertido en polvo. Esto significa que la nación la cual reciba el reino de Dios será una nación aguerrida, capaz de defenderse del cualquier enemigo que quiera atacarlos y, triunfará sobre cualquier enemigo que quiera atacarlo. Esta descripción es aplicable solamente a la nación árabe, la cual fue distinguida de las demás naciones por llevar un mensaje espiritual y ser lo suficientemente aguerridos para defenderse y derrotar a sus enemigos. La historia, después de Jesús, ha testificado muchas naciones aguerridas, pero ninguna fue motivada por una revelación divina, excepto la nación de Muhammad.
(Fuente: Preguntas acerca del Islam, autor: Sheij Muhammad Yawad Chirri, Editorial Elhame Shargh, 2015)