Del Imam Ali (a.s.):
“Os aconsejo el temor a Dios, que no procuréis la vida mundanal aunque ésta os procure y que no os entristezcáis por nada de la misma que os sea quitado. Decid la verdad y realizad acciones en procura de la recompensa divina. Sed oponentes de los opresores y auxiliares de los oprimidos.”

De Abû ‘Abdullah (P): Debes tener temor a Dios, piedad, esfuerzo, decir la verdad, actuar con lo depositado en confianza según lo encomendado, tener buen carácter y ser buen vecino. Exhortad hacia vosotros pero no con vuestras palabras (es decir con vuestros actos); sed objeto de ornamento y no de deshonra. Debéis prolongar la inclinación (rukû‘) y la prosternación (suyûd) en la oración, ya que si uno de vosotros prolonga su inclinación y prosternación, Satanás brama por detrás suyo: “¡Qué desgraciado! Ha obedecido (a su Señor) siendo que yo he desobedecido, y se ha prosternado mientras que yo me rehusé a hacerlo.”
Al-Kâfî, t.2, p.77.